Un estudio en tres regiones del estado de Oaxaca.
Hoy somos testigos de los cambios vertiginosos en la ciencia,
la tecnología, la economía, la cultura;
vivimos la globalización económico-comercial;
participamos o estamos inmersos en los propósitos
de cambio y en los esfuerzos para democratizar a América
Latina. Lo anterior provoca que los agentes productivos,
los actores sociales, los gobiernos, apunten o intenten
adecuar y ajustar la dirección productiva, tecnológica
y educativa en los países de esta región.
Sin duda, un eje importante en este contexto y de una
franca competitividad individual, entre países,
entre regiones y, seguramente en breve, entre continentes,
es el conocimiento. Es pertinente hacer aquí algunas
puntualizaciones. La mayoría de los países
del mundo revisan sus sistemas educativos y muchos de
éstos, en los años recientes, han sido objeto
de reformas de fondo; los países de nuestro continente,
entre ellos México, no son la excepción.
Diagnósticos internacionales recientes para América
Latina muestran:
...[las] obvias insuficiencias en los que respecta a la
calidad de sus resultados, a su pertinencia con respecto
a los requerimientos del entorno económico y social
y al grado de equidad con que acceden a ellos los distintos
estratos de la sociedad. Su institucionalidad tiende a
la rigidez, a la burocratización y a una escasa
vinculación con el entorno externo (CEPAL, 1992):
En México, la manifestación y la expansión
del sistema educativo se agota en los ochenta, la calidad
educativa aparece con fuerza como política de gobierno
en esa misma década. Se convierte entonces en el
discurso educativo dominante. La calidad y la calidad
educativa son una preocupación de las sociedades
de nuestro tiempo. Es un hecho que los sistemas educativos
nacional y estatales enfrentan y enfrentarán grandes
retos; no sólo tendrán que realizar ajustes
y adecuaciones que posibiliten remontar el desfasamiento
entre la escuela y su entorno, entre la escuela y las
exigencias económicas y sociales, entre la escuela
y las expectativas de la familia y los alumnos, sino que
tendrán que encarar, en varias regiones, lo que
parece obvio o resuelto: el acceso y la permanencia de
los destinatarios potenciales de la educación básica,
educación que por ley es obligatoria.
Ingresar, estar, permanecer por un tiempo en las escuelas
-en cualquier tipo de institución escolar- es una
experiencia tan natural y cotidiana, que ni siquiera cobramos
conciencia de la razón de ser su existencia, de
la contingencia de la misma. de su posible provisionalidad
en el tiempo, de las funciones que cumplió, cumple
o podría cumplir, de los significados que tiene
en la vida de las personas, en las sociedades y en las
culturas. Sólo quienes no disponen de esa experiencia,
por lo general, aprecian con más viveza el valor
de ausencia (Gimeno Sacristán, 1999:9).
La valoración y las experiencias de la sociedad,
de la comunidad, de la familia hacia la educación
varían y difieren con el tiempo. Actualmente, la
valoración que domina es la económica, es
la consideración de la educación como factor
de desarrollo. Los cambios en las condiciones económicas,
políticas, sociales y culturales en el mundo que,
sin duda, están y seguirán incidiendo en
nuestro país, estado, regiones y comunidades, platean
retos o desafíos que no pueden ser ajenos a la
educación: el desarrollo humano, la democracia,
la paz y el crecimiento económico con atención
a la naturaleza, la pobreza y el desarrollo cultural,
entre otros. Retos y desafíos que reclaman así
mismo transformaciones que, al parecer, en la escuela
no pueden ser tan vertiginosas como se quisiera. Cambios,
por ejemplo, en las competencias directivas y de los docentes,
en la participación de la familia y en la formación
de los alumnos. Por lo anterior, en la escuela hoy ya
no es suficiente con que los alumnos ingresen, permanezcan
y egresen. La calidad de la educación implica capacidad
del sistema educativo para proporcionar y/o desarrollar
en los alumnos los conocimientos, valores, actitudes,
habilidades o competencias básicas y relevantes
para su vida presente y futura, los cuales les permitan
aprendizajes permanentes, la capacidad de solución
de problemas, necesidades y expectativas de su entorno
y les proporcionen la capacidad de participación
democrática y ciudadana (moderna ciudadana) en
los ámbitos económicos, políticos,
sociales y culturales; es decir, la competencia social.
Históricamente la educación ha sido distribuida
de manera desigual y ésta no ha atendido las diversas
necesidades de sus destinatarios. Éste es, entre
muchos, uno de los retos a atender en una educación
de calidad que incluya una distribución con equidad
y un trato diferenciado, lo cual puede constituirse en
un referente para la definición de políticas
educativas, para las reformas organizativas y curriculares,
al tiempo que puede acotar un concepto de calidad educativa.
La UNESCO, en el informe de la Comisión Internacional
sobre la Educación para el siglo XXI (1996), retorna
el concepto de educación para toda la vida, es
decir, una educación permanente que posibilite
la capacidad para aprender a aprender. Plantea, para este
fin, cuatro pilares de la educación: 1) aprender
a conocer; 2) aprender a hacer; 3) aprender a vivir juntos,
aprender a vivir con los demás; y, 4) aprender
a ser. Se trata de una educación que pretende que
la adquisición, actualización y uso de los
conocimientos permita desarrollar competencias para recabar,
seleccionar, ordenar, manejar y utilizar la información.
El presente trabajo reconoce la complejidad, la diversidad
(Tiana, 1998; Schmelkes, 1996) y lo dinámico de
la calidad educativa, así como la necesidad de
acotarla para su estudio. Retoma las definiciones de la
conferencia de Jomtien, Tailandia en 1990, sobre la educación
básica y sobre las necesidades básicas de
aprendizaje; el conocimiento como eje de formación
(CEPAL-UNESCO,1992); la mejor compresión de los
problemas reales de las escuelas sobre la base del análisis
de los contextos (Schmelks, 1996); las competencias básicas
para aprender a aprender durante toda la vida (UNESCO-
Jacques Delors, 1996); las dimensiones o componentes esenciales
de la calidad educativa: pertinencia, eficacia, equidad
y eficiencia (Bruner, 1987; Schmelks, 1996; Muñoz
Izquierdo 1996: Latapí, 1996).
En el libro que ahora tiene en sus manos se describe,
a modo de referencia, la eficiencia interna y se analiza
la eficacia de la generación 1991-1997, en las
10 escuelas estudiadas, de tres contextos diferenciados
definidos: contexto rural desarrollado, contexto indígena,
contexto urbano marginal y de la escuela patrón
de desarrollo. Pero no sólo se detiene a analizar
la calidad educativa por los resultados, (rasgo identificativo
de la calidad), punto de partida para identificar los
factores (predictores) que mejor escolares, familiares
y de contexto. Se describen y analizan las características
de los docentes, de los directivos, de los alumnos y de
los padres de familia.
La eficiencia interna, observada en la trayectoria de
los alumnos por la educación primaria a través
de indicadores de reprobación, deserción
(intracurricular e intercurricular) eficiencia terminal,
nos señala que el acceso, la permanencia y el egreso
son problemas aún no resueltos, la deserción
y la reprobación son una forma de marginación
de la permanencia y egreso de los alumnos se requiere
de atención educativa con políticas diferenciadas.
En este sentido, se aborda aquí la calidad educativa
de la escuela primaria a partir de sus resultados, es
decir, de su eficacia en tres contextos del estado de
Oaxaca, México. Eficacia medida a través
de pruebas de competencias básicas para la vida,
cuyos resultados muestran la formación de los alumnos
que egresan del nivel de educación primaria y las
diferencias de los niveles de logro o resultados entre
los alumnos, entre los grupos, entre los contextos y entre
las escuelas (la equidad). Los resultados señalan
la desigualdad histórica en la calidad de la educación
primaria y las realidades educativas polares.
Se reconoce la centralidad del docente en los procesos
de mejora de la calidad educativa, pero también
se reconoce que es injusto adjudicarle la responsabilidad
total. En el caso de sus características, ante
los cambios vertiginosos y constantes de tipo social,
económico, político, cultural, científico;
ante la adecuación de la escuela a dichos cambios;
y ante la reforma educativa, se identifica que para alcanzar
el perfil deseado y necesario del docente se perciben
conocimientos, competencias, actitudes, valores que reclaman
una formación en curso permanente (actualización
y superación) en relación con su quehacer,
la mejora de su práctica docente, su revaloración
como profesional con mayores expectativas, satisfacción,
participación y compromiso que abandone su condición
de soledad en un contexto acciones y cambios institucionales,
sindicales, familiares y comunitarios.
En el caso de las características de los directivos,
se destaca: resistencia del directivo a su capacitación
y formación conforme a su función; predomina
ahí una gestión centrada en aspectos administrativos
con ausencia de liderazgo instruccional; además,
el trabajador cotidiano esta constituido por actividades
diversas, breves, fragmentadas e inconexas, con poco trabajo
en equipo que se traducen en baja participación
y colaboración de éstos en la enseñanza
y aprendizaje de sus hijos y en la vida del aula y de
la escuela. Dentro de la nueva cultura escolar se requiere
de un liderazgo directivo participativo que enfrente riesgos,
comparta y delegue el poder y renuncie el control; que
fomente la interdependencia y la autonomía; que
la gestión ponga en el centro la mejora continua
de los niveles de aprendizaje de los alumnos, la formación
colectiva permanente; y que la visión de la escuela
sea una meta de construcción participativa.
Con respecto a las características de los alumnos,
se ha identificado que son las niñas las que se
incorporan a mayor edad y que en menor proporción
egresan. Es en el contexto indígena en donde las
condiciones escolares, familiares y de contexto son más
adversas: menor capital cultural de la familia, ausentismo
por motivos de enfermedad y migración, deserción
y reprobación escolar desde los primeros grados,
problemas de salud en tres de cada 10 alumnos, tránsito
en soledad durante su trayecto por la educación
primaria, y menores expectativas escolares.
En relación con las características de
los padres de familia, se destaca que a mayor escolaridad
de los padres, particularmente en el contexto indígena,
los resultados de los alumnos pueden ser mejores. Las
expectativas escolares de los padres son mejores en los
contextos con menor marginación social y educativa;
además los padres de familia poco se acercan a
al escuela, pues no encuentran espacios en los que participar,
y cuando ésta se presenta es restrictiva, casi
excluyente, se limita a reuniones y cooperaciones cuyo
motivo son necesidades administrativas y materiales. Asimismo,
el mayor financiamiento real hacia la escuela por parte
de los padres de familia y de la comunidad se intensifican
en los contextos con características sociales y
educativas más adversas.
Las variables relacionadas con la experiencia y con estrategias
de enseñanza docente con participación y
atención personalizada del alumno; la percepción
del alumno acerca de la escuela, su salud, el capital
cultural de su familia y su edad, contribuyen significativamente
a al explicación de los resultados de los niveles
de logro de los alumnos que egresan de la educación
primaria de los tres contextos bajo estudio.
El desarrollo de la presente investigación se constituye
pues, a través de eventos de permanente negociación
de acceso a las escuelas y comunidades, con los directivos,
docentes y autoridades municipales; desde luego que se
encontraron resistencias, recelos y reservas para con
el presente proyecto; se hallaron asimismo sutiles rechazos,
pero también, en otros casos, júbilo, aceptación
y colaboración. En el proceso tuvo que enfrentarse,
es justo decirlo, con incertidumbres propias, con la confrontación
entre saberes personales y el trabajo concreto en el espacio
y con los sujetos de interés. Asimismo, se identificaron
limitaciones y elementos del diseño de los instrumentos
que permitieron enriquecerlos. En suma, fue un proceso
formativo con vicisitudes y satisfacciones de trabajo.
Hay que decir, por último, que este trabajo de
investigación, seguramente, permitirá volver
la mirada para al revisión de sus apartados y aclarar,
precisar o ampliar lo planteado.
Índice
Introducción
CAPÍTULO I
El marco para el debate sobre la desigualdad en la ciudad
educativa
1. Delimitación del objeto del debate
2. Propósito del debate
3. Perspectiva o enfoque del debate
4. Variables, factores o aspectos para el debate
5. Área de estudio
6. Fuentes de información
7. Métodos y técnicas de análisis
CAPÍTULO II
La Calidad educativa
1. ¿Qué es la calidad educativa?
2. Hacia una negociación o consenso de la calidad
educativa
3. Dimensiones de la calidad educativa
4. Escuelas eficaces
CAPÍTULO III
Los contextos de estudios
1. Conceptos de región y de contexto
2. EL contexto rural desarrollado
3. El contexto indígena
4. El contexto urbano marginal
CAPÍTULO IV
La eficiencia interna y la evaluación de la eficacia
en la educación primaria, en tres contextos
1. La eficiencia interna en la educación primaria
en tres contextos, generación 1991-1997
2. La evaluación de la eficacia desde la perspectiva
de las competencias básicas para la vida
CAPÍTULO V
Características del docente
1. Datos generales del docente
2. Formación docente
3. Práctica docente
4. Nivel de satisfacción docente con algunos aspectos
de su labor cotidiana
5. Percepción del docente acerca de la organización
y gestión escolar
6. Percepción del docente acerca de la relación
escuela-padres de familia
7. Percepción del docente acerca de la escuela-comunidad
CAPÍTULO VI
Características del directivo
1. Datos generales del director
2. Formación del directivo
3. Organización y gestión escolar
4. Percepción del directivo acerca de la práctica
docente
5. Materiales educativos y su uso en la escuela
6. Infraestructura escolar
7. Percepción del directivo acerca de la relación
escuela-padres de familia
8. Percepción del directivo acerca de la relación
escuela-comunidad
9. Expectativas escolares de los padres de familia y la
comunidad
CAPÍTULO VII
Características del alumno
1. Datos generales del alumno y su familia
2. Historia escolar del alumno
3. Cuidados personales y de salud del alumno
4. La percepción del alumno sobre la escuela
5. Percepción del alumno sobre las expectativas
que la familia tiene de la escuela
CAPÍTULO VIII
Características de la familia del alumno
1. Datos generales de la madre o padre de familia
2. Nivel socioeconómico del alumno
3. Capital cultural de la familia
4. Expectativas y participación familiar en las
actividades escolares del alumno
CAPÍTULO IX
Análisis bivariado y multivariado
1. Análisis bivariado
2. Análisis multivariado
Conclusiones y recomendaciones de política educativa
Bibliografía
Siglas y acrónimos

| Las realidades educativas polares.
Un estudio en tres regiones del estado de Oaxaca
/ Raúl Hernández Reyes -- Oaxaca,
México: Fondo Editorial, IEEPO, 2004. (Colección
Palabras Mínimas).
|
Titular: Profr. Fidel Luján Cortés
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